Nutrición en el hígado graso no alcohólico

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- Autores:

Rocio Aller de La Fuente

Servicio Digestivo, Hospital Clínico Universitario de Valladolid.
Servicio Endocrinología y Nutrición, Hospital Clínico Universitario de Valladolid.

Natalia Fernández Angulo

Servicio Endocrinología y Nutrición, Hospital Clínico Universitario de Valladolid.

Daniel de Luis Roman

Servicio Endocrinología y Nutrición, Hospital Clínico Universitario de Valladolid.
Centro de Investigacion de Endocrinología y Nutrición Clínica, Facultad de Medicina, Universidad de Valladolid.

Resumen

Existe un incremento en la prevalencia de la enfermedad metabólica hepática grasa (EMHG) situándose ésta en Europa entre el 20 y el 30%. Sin duda la incorrecta alimentación es uno de los factores más importantes del desarrollo y progresión del hígado graso no alcohólico. En general, la dieta occidental que seguimos en la actualidad, con una alta densidad energética, rica en productos procesados que aportan grasas -trans, grasas saturadas y colesterol, así como la presencia de bebidas azucaradas, incrementa la adiposidad visceral y estimula la acumulación hepática de grasas y la consiguiente progresión de la esteatohepatitis no alcohólica. En general, el aporte de energía de la dieta es el factor más importante que influye en la cantidad de grasa en el hígado, independientemente de si esta energía proviene de una elevada ingesta de grasas o de hidratos de carbono. Teniendo en cuenta que los pacientes con EMHG son en su mayoría obesos, es obligada una restricción calórica de al menos 500 kcal día, para alcanzar una pérdida de peso de al menos un 5% del peso inicial. Esta restricción podemos realizarla, a través de una disminución del aporte de hidratos de carbono o de grasas, no obstante, es necesario individualizar la dieta en función del paciente y del área geográfica. Teniendo en cuenta nuestra situación, una dieta con patrón mediterráneo seria de elección en estos pacientes, primando el aporte de aceite de oliva virgen extra, restringiendo el de hidratos de carbono con alto índice glucémico, en especial el de fructosa a través de bebidas azucaradas y estimulando el consumo de dos o tres raciones a la semana de pescado azul, nueces (30-40 gramos, 3 o cuatro veces a la semana), café (2 o 3 tazas al día, en concreto café filtrado sin azúcar y salvo en pacientes con alguna contraindicación para la cafeína), con la presencia de lácteos fermentados en nuestra dieta, así como fruta fresca, rica en antioxidantes naturales.

Palabras Clave

Tratamiento nutricional, enfermedad metabólica hepática grasa, dieta mediterránea

Abstract

There is an increase in the prevalence of fat metabolic liver Disease (FMLD) with the prevalence in Europe between 20 and 30%. Without a doubt, incorrect nutrition is one of the most important factors in the development and progression of FMLD. In general, the western diet that we follow, with a high energy density, rich in processed products that provide trans fat, saturated fat and cholesterol, as well as the presence of sugar drinks that increase visceral adiposity and stimulate the fat´s liver accumulation and the subsequent progression of non-alcoholic steatohepatitis. In general, the energy contribution of the diet is the most important factor that influences the amount of fat in the liver, regardless of whether this energy comes from a high intake of fats or carbohydrates. Taking into account that patients with FMLD are mostly obese, a caloric restriction of at least 500 kcal/day is required, in order to achieve a weight loss of at least 5% of the initial weight. We can do this restriction, through a decrease in the intake of carbohydrates or fats however, it is necessary to individualize the diet according to the patient and the geographical area. Taking into account our situation, a diet with Mediterranean pattern would be of choice in these patients, giving priority to the supply of extra virgin olive oil, restricting the intake of carbohydrates with a high glycemic index, especially restricting the supply of fructose through sugary drinks. Also, stimulating the consumption of two or three servings a week of fat-fish, nuts (30-40 grams, three or four times a week), coffee (2 or 3 cups a day), with the presence of fermented milk in our diet, as well as fresh fruit, rich in natural antioxidants.

Key words

Nutritional treatment, fat metabolic liver disease, mediterranean diet